Solo con maniobra
No se ve ni se palpa en reposo. Solo se detecta cuando el paciente puja estando de pie, lo que aumenta la presión y llena las venas.
VigilanciaVenas dilatadas en el escroto, casi siempre del lado izquierdo. La mayoría no necesita cirugía, pero sí necesita vigilancia: lo que se cuida aquí es la fertilidad de dentro de quince años.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
Son várices en el escroto. Las venas que drenan la sangre del testículo se dilatan y la sangre se estanca, igual que pasa con las várices de las piernas. Cuando el varicocele es grande, al tacto se siente como una bolsa de gusanos, sobre todo si el adolescente está de pie.
Aparece casi siempre en la pubertad, cuando el testículo crece rápido y necesita mucho más flujo de sangre. No duele en la mayoría de los casos y muchísimos se descubren por casualidad, en una revisión deportiva o escolar.
Lo importante de entender es esto: el varicocele no es una enfermedad que haya que eliminar. Es un hallazgo que hay que vigilar, porque en algunos casos afecta el crecimiento del testículo y, con los años, la fertilidad.
Es pura anatomía. La vena del testículo derecho desemboca directamente en la vena grande del abdomen, en ángulo suave. La del izquierdo tiene que desembocar en la vena del riñón, en ángulo recto y recorriendo un tramo más largo. Esa ruta ofrece más resistencia, la sangre le cuesta más trabajo subir, y por eso ahí se dilatan las venas.
Por eso también hay una regla que conviene conocer: un varicocele que aparece solo del lado derecho merece un estudio adicional, sobre todo si surge de repente o no desaparece al acostarse. Es poco frecuente, pero puede indicar algo que está comprimiendo la vena más arriba, y eso hay que descartarlo.
Se clasifica por cuánto se nota en la exploración. El grado orienta, pero por sí solo no decide la cirugía.
No se ve ni se palpa en reposo. Solo se detecta cuando el paciente puja estando de pie, lo que aumenta la presión y llena las venas.
VigilanciaSe siente con los dedos estando de pie, sin necesidad de que puje, pero todavía no se ve a simple vista.
VigilanciaLas venas dilatadas se distinguen a través de la piel del escroto. Es el clásico aspecto de bolsa de gusanos.
Vigilancia estrechaUn detalle que descarta cosas: un varicocele verdadero se vacía y desaparece cuando el adolescente se acuesta. Si el abultamiento sigue igual estando acostado, eso ya no se comporta como un varicocele y hay que estudiarlo.
La mayoría no da síntomas. Cuando los da, son estos.
Molestia sorda que aumenta al final del día, con el calor o después de estar mucho tiempo de pie. Mejora al acostarse.
Al tocar el escroto de pie se sienten cordones blandos y enrollados por encima del testículo.
Es la señal que más pesa. Si el del lado afectado se ve o se siente notoriamente más pequeño que el otro, hay que valorar.
Un lado que cuelga más o se ve más abultado, sobre todo al bañarse con agua caliente.
Muchos aparecen en el examen médico escolar o deportivo, sin que el adolescente hubiera notado nada.
Lo más común. Que no duela no significa que no haya que revisarlo cada año durante la adolescencia.
Aquí está el corazón de todo. El criterio que más pesa no es el grado ni el dolor: es la diferencia de tamaño entre los dos testículos. Cuando el del lado del varicocele empieza a quedarse atrás en crecimiento, eso indica que sí está afectando.
Mueve el control para ver cómo cambia la conducta según la diferencia.
5% de diferencia
Diferencia dentro de lo normal
Una diferencia pequeña entre los dos testículos es normal, y en la adolescencia además fluctúa. Con esta medida no hay indicación de operar: toca revisión anual con medición para ver la tendencia.
Vigilancia anualBasta con que se cumpla uno de estos.
Que es la mayoría de los casos.
Consiste en ligar las venas dilatadas para que la sangre drene por otras vías. Lo delicado no es cerrar las venas, sino respetar la arteria y los vasos linfáticos que van junto a ellas.
Si se lesiona la arteria testicular, el testículo pierde irrigación. Por eso se opera con magnificación, para identificar bien cada estructura.
Ligarlos junto con las venas es la causa de la complicación más frecuente: el hidrocele posoperatorio. Conservarlos reduce mucho ese riesgo.
Cuando la cirugía se hace a tiempo, el testículo que se había quedado atrás suele alcanzar al otro en los meses siguientes. Eso es lo que se estaba persiguiendo desde el principio.
La mayoría de estas consultas terminan en «hay que vigilarlo», y eso es una buena noticia. Pero la vigilancia sirve solo si se mide.
Tres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría. El varicocele del adolescente se maneja distinto que el del adulto: aquí no se opera por el espermograma, se opera por el crecimiento.
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
El Dr. Alejandro es una persona sumamente preparada, además de que logra explicar de la mejor forma los diagnósticos y tratamientos disponibles. Siempre está pendiente de la evolución de sus pacientes sin importar el horario y día de la semana.
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
La mejor atención profesional y calidez con su paciente. Totalmente abierto a explicar y esclarecer cualquier duda en todo momento. Hoy tenemos a un profesional de la salud al que sabemos podemos recurrir en cualquier momento.
Las dudas de papás y de los propios adolescentes.
No es peligroso en el sentido de poner en riesgo la salud del adolescente. Lo que se vigila es otra cosa: que no afecte el crecimiento del testículo y, con los años, la fertilidad.
Por eso el manejo es seguimiento con medición, no urgencia.
No, la mayoría solo se vigila. Se opera cuando el testículo afectado es 20% más pequeño que el otro, cuando hay dolor que afecta la vida diaria, cuando es de los dos lados o cuando la diferencia va creciendo entre revisiones.
La mayoría de los hombres con varicocele tiene fertilidad normal. El riesgo existe pero no es la regla, y depende sobre todo de si el testículo se afectó durante la adolescencia.
Justamente por eso se vigila el crecimiento en estos años: es la ventana en la que se puede intervenir a tiempo si algo va mal.
Por anatomía. La vena del testículo izquierdo desemboca en la vena del riñón en ángulo recto y recorre un trayecto más largo, lo que ofrece más resistencia al flujo. La del derecho tiene una salida más directa.
Un varicocele aislado del lado derecho, sobre todo si aparece de golpe o no desaparece al acostarse, merece un estudio adicional.
El diagnóstico es clínico: se hace con la exploración de pie y acostado. El ultrasonido sirve para medir con precisión el volumen de cada testículo, que es el dato que decide la conducta, y para el seguimiento.
Si ya traes uno de otro lado, tráelo. Comparar medidas del mismo método es lo más útil.
Sí, sin restricción. El ejercicio no empeora el varicocele ni lo provoca. Si le da molestia al final del entrenamiento, un soporte deportivo ayuda.
Después de la cirugía sí hay una semana sin deporte.
No. Las venas dilatadas no vuelven a su calibre normal por sí solas. Lo que sí puede pasar es que se mantenga igual durante años sin causar ningún problema, que es el escenario más común.
Es la cirugía del varicocele: se ligan las venas dilatadas para que la sangre drene por otras vías. Lo importante es conservar la arteria testicular y los vasos linfáticos, porque ligarlos causa las complicaciones más frecuentes.
Es ambulatoria, con anestesia general, y el adolescente sale el mismo día.
En una buena parte de los casos sí. Cuando se opera a tiempo, el testículo que se había quedado atrás suele recuperar terreno en los meses siguientes. Por eso el seguimiento posoperatorio incluye volver a medir.
La consulta de valoración cuesta 1,200 pesos e incluye la exploración, la medición de ambos testículos y el plan de seguimiento.
Si hay indicación de cirugía, te entregamos la cotización desglosada por escrito en esa misma visita, sin cobrarte aparte por hacerla.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
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