Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
Un testículo que no bajó al escroto. Si a los seis meses sigue arriba, ya no va a bajar solo, y la ventana para operarlo bien tiene fecha de caducidad.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
Durante el embarazo los testículos se forman dentro del abdomen y bajan al escroto en los últimos meses. Cuando uno de los dos, o los dos, se quedan a medio camino, eso es criptorquidia. Es una de las alteraciones congénitas más frecuentes en niños: aparece en cerca de 3 de cada 100 recién nacidos de término y en bastantes más de los prematuros, justo porque el descenso ocurre al final.
La palabra asusta más que la condición. Se resuelve con una cirugía ambulatoria, tiene muy buen pronóstico, y lo único que de verdad importa es no dejar pasar el tiempo.
No todas las criptorquidias son iguales. Lo que cambia el plan quirúrgico es en qué punto del recorrido se detuvo. Toca cada posición para ver qué implica.
El testículo se quedó dentro del abdomen y no se puede palpar. Es la posición menos frecuente y la que necesita laparoscopia para localizarlo y bajarlo, a veces en dos tiempos quirúrgicos.
No
Laparoscopia
Esta es la duda que más nos llega y la que más cirugías innecesarias provoca. Un testículo retráctil sube y baja por un reflejo muscular normal; una criptorquidia nunca llegó abajo. Se distinguen con las manos, en dos minutos de exploración.
Es normal. Sube con el frío, el susto o el tacto, por el reflejo cremastérico.
Nunca completó el descenso. No es cuestión de temperatura ni de reflejo.
Un dato que ahorra dinero y ansiedad: aunque el retráctil no se opera, hasta uno de cada tres puede ascender con los años y volverse criptorquidia adquirida. Por eso se revisa cada año, no se olvida.
Esto es lo único de esta página que de verdad urge entender. El testículo fuera del escroto está a temperatura corporal, unos grados más de lo que necesita, y ese calor va dañando poco a poco las células que producen espermatozoides. El daño empieza temprano y no se revierte.
Si tu hijo ya pasó los 18 meses, la cirugía sigue estando indicada. Operar tarde es mucho mejor que no operar: se protege lo que queda y se vuelve explorable de por vida.
No es una cirugía estética ni por comodidad. Son tres razones concretas, en orden de peso.
El calor daña el tejido que produce espermatozoides. Con un solo testículo afectado el impacto suele ser menor; cuando son los dos y se opera tarde, el riesgo de problemas de fertilidad sube de forma importante.
Un testículo no descendido tiene mayor riesgo de tumor en la vida adulta. Bajarlo al escroto no elimina ese riesgo, pero lo vuelve palpable: el paciente puede autoexplorarse y detectar un cambio a tiempo.
Muchos casos vienen con una hernia inguinal asociada. Se corrige en la misma cirugía, sin un segundo quirófano ni una segunda anestesia.
Con las manos. Es de las pocas cosas en medicina donde el estudio de imagen no ayuda, y donde pedirlo solo retrasa la cirugía.
Con el niño tranquilo, en posición de rana y con las manos tibias. Se busca el testículo desde el abdomen bajo hacia el escroto.
Si el niño estaba tenso o llorando, se revisa otro día. Vale más una segunda exploración que un estudio caro.
Cuando el testículo no se encuentra, la laparoscopia lo localiza y lo resuelve en el mismo tiempo quirúrgico.
Tiene tasas altas de error tanto para encontrarlo como para descartarlo. Las guías internacionales recomiendan no pedirlo de rutina.
Radiación sin beneficio. No cambia la conducta quirúrgica.
Después de los 6 meses de edad corregida ya no baja. Cada mes de espera es tejido perdido.
Es la cirugía que baja el testículo al escroto y lo fija ahí. Ambulatoria, con muy buenos resultados cuando se hace en la ventana correcta.
Por una incisión pequeña en la ingle se libera el testículo y el cordón que lo sostiene, se alarga lo necesario para que alcance el escroto sin tensión, y se fija ahí en una bolsita creada bajo la piel. Si hay hernia asociada, se cierra en el mismo acto.
Cuando el testículo no se palpa, se empieza por laparoscopia para localizarlo. Según dónde esté, se baja en un solo tiempo o en dos cirugías separadas por unos meses.
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Después de la cirugía hay seguimiento. Revisamos que el testículo se quede en su lugar y que crezca al ritmo del otro. Es una cita al mes, otra a los seis y luego anual.
Si vienes porque el pediatra notó que un testículo no está en su lugar, esto es lo que te llevas de la primera visita.
Tres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría. La orquidopexia en un bebé de un año la hace un cirujano pediatra, no un cirujano general.
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
El Dr. Pájaro es un excelente médico: siempre está disponible para resolver cualquier duda, sin importar el canal, el día o la hora. La claridad con la que nos explicó todo fue fundamental para que decidiéramos realizar con él la cirugía de nuestro bebé.
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
Las dudas que llegan una y otra vez por WhatsApp.
Entre los 6 y los 18 meses de edad. Antes de los 6 meses todavía puede bajar solo, así que se espera; después de esa edad ya no baja y cada mes de retraso significa más daño al tejido que produce espermatozoides.
Si tu hijo ya rebasó esa edad, la cirugía sigue indicada. Operar tarde es mucho mejor que no operar.
No. La criptorquidia es el problema: el testículo no está donde debe. La orquidopexia es la solución: la cirugía en la que se libera, se baja y se fija en el escroto.
No. El descenso ocurre en los últimos meses del embarazo y depende de factores hormonales y anatómicos que nadie controla. Es uno de los defectos congénitos más comunes y en la mayoría no se identifica una causa.
Nacer antes de tiempo o con bajo peso aumenta la probabilidad, justo porque el descenso no alcanzó a completarse. Eso tampoco es culpa de nadie.
No. El ultrasonido tiene tasas altas de error tanto para localizar el testículo como para descartarlo, y las guías internacionales recomiendan no pedirlo de rutina. El diagnóstico se hace con la exploración física.
Cuando el testículo no se palpa, lo que resuelve es la laparoscopia, que además permite bajarlo en el mismo acto.
En la gran mayoría de los casos sí, sobre todo cuando es un solo testículo y se opera dentro de la ventana. Con un testículo sano la fertilidad suele ser normal.
Cuando son los dos y la cirugía se hace tarde, el riesgo de problemas de fertilidad sube. Por eso insistimos tanto con las fechas.
Un testículo que no descendió tiene mayor riesgo de tumor en la vida adulta, y la cirugía no elimina ese riesgo. Lo que sí hace es dejarlo en el escroto, donde se puede palpar.
Eso permite que él mismo se explore de adulto y detecte cualquier cambio a tiempo, que es cuando el pronóstico es mejor.
Se hace laparoscopia. Con una cámara se localiza dentro del abdomen y, según qué tan arriba esté y qué tan largos sean sus vasos, se baja en una sola cirugía o en dos separadas por unos meses.
En algunos casos se encuentra que el testículo no se desarrolló o desapareció antes de nacer. Eso se confirma en el mismo procedimiento.
Se usó durante años, pero los resultados son pobres y las guías actuales no lo recomiendan como tratamiento principal. La cirugía es lo que resuelve.
Sale el mismo día. Los primeros dos o tres días hay inflamación en la ingle y en el escroto, que se maneja con analgésico. Una semana de reposo relativo: nada de brincar, correr ni juegos bruscos.
En bebés la recuperación suele ser sorprendentemente rápida. En niños más grandes hay que insistir un poco más con el reposo.
Depende de si el testículo es palpable o requiere laparoscopia, de si hay hernia asociada, del hospital y del tipo de anestesia.
La consulta de valoración cuesta 1,200 pesos y en esa misma visita te entregamos la cotización completa por escrito, desglosada y sin cobrarte aparte por hacerla.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
Lo que suele aparecer junto con el testículo no descendido.
Consulta de lunes a viernes, de 3:00 a 7:00 de la tarde. Cuarenta minutos por paciente.
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