Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
El dolor empieza cerca del ombligo y en unas horas se corre a la parte baja derecha. En niños chicos el cuadro engaña y avanza rápido, por eso conviene saber qué buscar.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
El apéndice es un tubo pequeño que sale del intestino grueso, en la parte baja derecha del abdomen. Cuando se obstruye, se inflama, se llena de bacterias y, si nadie interviene, termina perforándose.
Es la urgencia quirúrgica más frecuente en la infancia. Lo que la hace peligrosa no es la enfermedad en sí, que se opera bien, sino el tiempo: entre que empieza el dolor y la perforación pueden pasar apenas uno o dos días, y en niños pequeños todavía menos.
Esta es la parte más útil de toda la página. La apendicitis tiene un patrón bastante característico, y reconocerlo es lo que hace que un papá llegue a tiempo. Toca cada etapa.
Empieza como un dolor vago en el centro del abdomen, cerca del ombligo. Es difuso, el niño no sabe señalar un punto exacto y muchas veces se confunde con una infección estomacal. Casi siempre se le quita el hambre antes que aparezca cualquier otra cosa.
Falta de apetito, náusea leve
Vigilar de cerca
La señal que más orienta: que el dolor se haya movido. Un dolor que empezó cerca del ombligo y horas después está fijo en la parte baja derecha es apendicitis hasta que se demuestre lo contrario. Los dolores de estómago comunes no migran así.
No hace falta que estén todas. Con el dolor que migra y una o dos de estas, ya toca que lo valoren.
Suele ser lo primero, incluso antes del dolor claro. Un niño con apendicitis rechaza hasta lo que le gusta.
Del ombligo hacia la parte baja derecha, y ahí se queda fijo.
Pídele que salte en un pie. Si le duele el lado derecho al caer, es un dato importante.
Se dobla hacia adelante, camina despacio y no quiere que lo toquen. En el coche, cada tope duele.
Al principio es poca, febrícula. Si sube con el paso de las horas, el cuadro está avanzando.
El orden importa: en la apendicitis primero duele y después vomita. En una infección estomacal suele ser al revés.
Menores de cinco años son el grupo donde más se diagnostica tarde, y donde más apéndices llegan ya perforados. Hay tres razones.
Un niño de tres años dice que le duele la panza, señala todo el abdomen o no señala nada. No puede describir que el dolor se movió.
Fiebre, vómito y diarrea hacen pensar en una infección estomacal, que es muchísimo más común. Se manda a casa con suero y el apéndice sigue su curso.
El apéndice del niño pequeño es más delgado y el epiplón, que en los adultos ayuda a contener la infección, todavía está poco desarrollado. Por eso el margen es más corto.
La regla práctica: un niño pequeño con dolor abdominal que empeora en vez de mejorar después de unas horas necesita que lo vea alguien, aunque parezca una infección estomacal.
Estas cuatro cosas complican el diagnóstico o la cirugía.
Enmascara el dolor y hace que la exploración pierda valor. Espera a que lo valoren.
Si entra a quirófano necesita ayuno. Un vaso de agua puede retrasar la cirugía varias horas.
El «seguro está estreñido» con laxante aumenta el riesgo de que un apéndice inflamado se perfore.
El calor sobre un abdomen con apendicitis favorece que la infección se extienda.
Sí ayuda: anotar a qué hora empezó el dolor, si se movió, cuándo fue la última vez que comió y si ha tenido fiebre. Eso es exactamente lo que va a preguntar el cirujano.
Se llama apendicectomía. Hoy la mayoría se hace por laparoscopia: tres incisiones pequeñas, cámara y menos dolor después. Cuando el apéndice ya se perforó, la cirugía es la misma pero la recuperación es distinta.
Se operó antes de que se perforara.
El apéndice ya se rompió y la infección se extendió.
No todo dolor abdominal es apendicitis. Cuando un niño tiene dolores que van y vienen desde hace semanas, eso ya no corre prisa, pero sí merece estudio: puede ser estreñimiento, intolerancias, dolor abdominal funcional o algo quirúrgico que se está manifestando poco a poco.
Una apendicitis no espera a una cita. Si tu hijo tiene dolor abdominal que empeora, se movió hacia la parte baja derecha, perdió el apetito o tiene fiebre en aumento, ve a urgencias hoy mismo.
El Hospital Star Médica HIP, donde damos consulta, tiene urgencias pediátricas las 24 horas: Nueva York 7, colonia Nápoles, Benito Juárez. Puedes llamarnos en el camino.
Llamar ahoraTres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría, con experiencia directa en urgencias quirúrgicas pediátricas y guardias hospitalarias.
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
Excelente atención, trato humano. Siempre al pendiente del paciente. No pudimos caer en mejores manos para la intervención de mi hijo. Lo recomiendo ampliamente.
Las dudas que llegan a media noche.
La pista que más orienta es que el dolor se mueva: empieza cerca del ombligo y horas después se fija en la parte baja derecha. Los dolores de estómago comunes no migran así.
Otra diferencia útil es el orden: en la apendicitis primero duele y después vomita. En una infección estomacal suele ser al revés, y además hay diarrea desde el principio.
Nada. Entre que empiezan los síntomas y la perforación pueden pasar apenas 24 a 48 horas, y en niños pequeños todavía menos.
Un apéndice operado a tiempo significa uno o dos días de hospital. Uno perforado significa varios días, antibiótico intravenoso y más riesgo de complicaciones.
Mejor no antes de que lo valoren. El analgésico enmascara el dolor y hace que la exploración pierda valor, justo cuando la exploración es lo que más ayuda al diagnóstico.
Tampoco laxantes, enemas ni bolsa de agua caliente: los tres pueden empeorar las cosas si de verdad es apendicitis.
No. Si termina en quirófano necesita ayuno, y un vaso de agua puede retrasar la cirugía varias horas. Mientras van a urgencias, nada por la boca.
La cirugía sigue siendo el tratamiento estándar en niños. Existen casos seleccionados de apendicitis no complicada que se manejan solo con antibiótico, pero es una decisión que se toma en el hospital, con estudios y con seguimiento estrecho.
No es algo que se pueda decidir en casa ni por teléfono.
Es el abordaje habitual hoy en niños: tres incisiones pequeñas, menos dolor después, recuperación más rápida y mejor resultado estético.
En algunos casos, sobre todo si el apéndice está muy perforado o hay mucha infección, el cirujano puede decidir abrir. La prioridad es resolver bien, no la técnica.
Si no estaba perforada, alrededor de una semana. Si estaba perforada, más, porque hay varios días de hospital y antibiótico.
Al deporte y a la educación física, entre dos y tres semanas, según cómo vaya la herida.
Tiene tejido linfático y parece participar en la flora intestinal, pero vivir sin él no tiene consecuencias conocidas. Los niños operados hacen vida completamente normal.
Sí, pero eso no es urgencia. El dolor abdominal recurrente en niños tiene causas muy distintas: estreñimiento en primer lugar, intolerancias alimentarias, dolor abdominal funcional o alguna condición quirúrgica que se manifiesta poco a poco.
Se estudia con calma en consulta. Lo urgente es el dolor nuevo que empeora en horas.
Hay una tendencia familiar descrita, pero no es una enfermedad hereditaria. Que un papá o un hermano hayan tenido apendicitis no significa que este niño la vaya a tener.
Sí sirve para una cosa: si en la familia ya pasó, suelen reconocer los síntomas más rápido.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
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