Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
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Un bebé que llora con crisis de dolor cada quince o veinte minutos, encoge las piernas y entre crisis se queda quieto y pálido. Es una urgencia, y en muchos casos se resuelve sin cirugía si se llega a tiempo.
Revisado porDr. Geovani Efraín Martínez Ocampo
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10820853 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría · Ponente en congreso nacional sobre este tema
Un segmento del intestino se mete dentro del siguiente, como cuando se recoge un telescopio o se mete la manga de una chamarra dentro de sí misma. El intestino de adentro arrastra sus vasos sanguíneos, que quedan comprimidos.
Eso explica todo lo demás: el dolor en crisis viene de las contracciones intentando avanzar, y la sangre en el pañal viene de la mucosa del segmento atrapado, que se está congestionando.
Mientras el segmento está atrapado, deja de recibir sangre. En las primeras horas el intestino todavía está sano y muchas veces se puede desinvaginar sin abrir. Con el paso del tiempo se daña, y entonces sí hay que operar y a veces retirar el segmento afectado.
Reducción sin cirugía
Cirugía, posible resección
El segmento rojo entra en el azul y queda atrapado
Un bebé con cólico llora de forma más o menos continua y se le puede consolar. Un bebé con invaginación tiene crisis: llanto muy intenso durante unos minutos, encogiendo las piernas hacia el pecho, y después una calma extraña en la que se queda quieto, pálido y sin ganas de nada. Y a los quince o veinte minutos, otra vez.
Esa calma entre crisis es lo que engaña a las familias y a veces a los médicos: durante ese rato el bebé parece estar bien.
Comparación del llanto a lo largo de una hora.
Arriba, el llanto del cólico: continuo, con altibajos, y se puede consolar. Abajo, la invaginación: picos de dolor intenso separados por periodos de calma en los que el bebé se queda quieto y decaído.
La combinación clásica es dolor en crisis, vómito y sangre en el pañal, pero no siempre están las tres. Con dos, hay que acudir.
Episodios de llanto muy intenso cada 15 o 20 minutos, encogiendo las piernas hacia el pecho, con calma entre uno y otro.
Entre crisis, un decaimiento que no es normal en un bebé de esa edad. Muchos papás lo describen como «se apaga».
Al principio de leche o comida. Si se vuelve verdoso, la obstrucción avanzó y la prisa es mayor.
Un pañal con contenido rojo oscuro mezclado con moco. Es un signo tardío: no hay que esperarlo para acudir.
A veces se palpa una masa alargada en el abdomen. No hace falta que la busques tú.
A diferencia de otras causas de vómito, aquí el bebé no quiere comer y se ve mal.
La edad importa: es más frecuente entre los 6 meses y los 3 años, con el pico alrededor de los 6 a 12 meses. Muchas veces aparece días después de una infección viral. Si tu bebé está en ese rango y tiene el patrón de crisis, no esperes a ver si se le pasa.
Esta es la parte que da esperanza y la razón por la que la prisa vale tanto la pena.
Es el estudio de elección. Muestra una imagen característica que hace el diagnóstico con mucha precisión. Es rápido, no duele y no usa radiación.
Se introduce aire o líquido por el recto bajo control de imagen, y esa presión empuja el segmento invaginado hasta devolverlo a su lugar. No hay incisión y el bebé no entra a quirófano.
Cuando se llega a tiempo y el intestino aún está sano, la reducción no quirúrgica resuelve buena parte de los casos. Después se vigila unas horas en el hospital.
Un porcentaje de bebés vuelve a invaginarse en los días siguientes. Por eso te enseñan qué vigilar antes del alta, y por eso conviene volver de inmediato si el patrón de crisis reaparece.
La cirugía se reserva para tres escenarios concretos.
Cualquiera de estos tres.
Casi siempre menos de lo que la familia teme.
En la mayoría de los bebés no se encuentra un motivo concreto: se cree que un ganglio inflamado tras una infección viral actúa como punto de arrastre. Pero en algunos casos, sobre todo en niños más grandes o con episodios repetidos, sí hay algo dentro del intestino que la provoca: un divertículo, un pólipo o tejido de otro órgano alojado en la pared intestinal.
El Dr. Martínez Ocampo presentó en el LIV Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica un caso de invaginación causada por tejido pancreático ectópico, que es justamente uno de estos puntos de arrastre poco habituales. Encontrarlos cambia el manejo: no basta con desinvaginar, hay que retirar la causa o el cuadro vuelve.
No agendes una cita. Un bebé con crisis de llanto cada quince o veinte minutos, que encoge las piernas y entre crisis se queda quieto y pálido, necesita valoración hoy mismo.
Lleva anotada la hora de cada crisis y si ha vomitado o ha habido sangre en el pañal. Y no le des de comer en el camino, por si necesita un procedimiento.
El Hospital Star Médica HIP, donde damos consulta, tiene urgencias pediátricas las 24 horas: Nueva York 7, colonia Nápoles, Benito Juárez.
Llamar ahoraTres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría, con experiencia en urgencias quirúrgicas del lactante.
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
Excelente atención, trato humano. Siempre al pendiente del paciente. No pudimos caer en mejores manos para la intervención de mi hijo. Lo recomiendo ampliamente.
Lo que preguntan cuando el bebé llora distinto.
Por el patrón. El cólico da llanto más o menos continuo y el bebé se puede consolar cargándolo o meciéndolo. La invaginación da crisis: llanto muy intenso unos minutos, encogiendo las piernas, y luego una calma en la que se queda quieto y pálido.
Esa calma entre crisis es lo que engaña. Si el patrón se repite cada quince o veinte minutos, no es cólico.
Es más frecuente entre los seis meses y los tres años, con el pico entre los seis y los doce meses. Muchas veces aparece días después de una infección viral.
En niños más grandes es menos común y ahí es más probable que haya una causa concreta dentro del intestino.
No, y esperar a que aparezca es un error. La sangre mezclada con moco es un signo tardío: cuando se ve, el segmento atrapado ya lleva tiempo comprometido.
Con el patrón de crisis y el decaimiento entre ellas ya hay motivo suficiente para acudir.
Sí, y es la primera opción. Se introduce aire o líquido por el recto bajo control de imagen, y esa presión empuja el segmento invaginado hasta devolverlo a su lugar. No hay incisión.
Funciona en buena parte de los casos cuando se llega a tiempo y el intestino todavía está sano. Por eso las horas cuentan tanto.
Sí, un porcentaje de bebés se vuelve a invaginar en los días siguientes, sobre todo tras una reducción sin cirugía. Por eso se vigila unas horas en el hospital y te enseñan qué observar antes del alta.
Si el patrón de crisis reaparece, hay que volver de inmediato sin esperar.
En la mayoría de los bebés no se encuentra una causa concreta. Se cree que un ganglio inflamado tras una infección viral actúa como punto de arrastre que jala el intestino hacia adentro.
En niños más grandes o con episodios repetidos sí puede haber algo dentro del intestino que la provoque: un divertículo, un pólipo o tejido de otro órgano en la pared intestinal.
El ultrasonido abdominal. Muestra una imagen muy característica del segmento invaginado y hace el diagnóstico con alta precisión. Es rápido, no duele y no usa radiación.
No le des de comer ni de beber, por si necesita un procedimiento. No le des analgésicos sin indicación, porque enmascaran el cuadro.
Y anota la hora de cada crisis de llanto, si ha vomitado y si hubo sangre en el pañal. Ese registro vale mucho al llegar.
Solo si el tejido ya se dañó. En quirófano lo primero es desinvaginar el segmento con las manos y revisar si está viable. Cuando se llega a tiempo, casi siempre lo está y no hay que retirar nada.
Si se encuentra una causa dentro del intestino, se resuelve en el mismo acto.
Cuando se resuelve a tiempo, no. El bebé hace vida completamente normal y su digestión no queda afectada.
Las complicaciones se relacionan con el retraso: si el segmento atrapado se daña, hay que retirarlo, y esa cirugía es mayor. Es exactamente la razón por la que insistimos con las horas.
Dr. Geovani Efraín Martínez Ocampo
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Ponente en el LIV Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica con un caso de invaginación intestinal por tejido pancreático ectópico. Cédula profesional 10820853 · Pediatría 12508258 · Cirugía pediátrica 14806775.
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