Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
Si tiene entre tres y ocho semanas, vomita con fuerza después de comer y enseguida vuelve a tener hambre, no es reflujo ni intolerancia a la leche. Hay que descartar estenosis pilórica.
Revisado porDr. Geovani Efraín Martínez Ocampo
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10820853 · Ponente en congreso nacional sobre este tema
Casi todos los bebés devuelven leche, y la enorme mayoría de las veces no significa nada. Lo que distingue a la estenosis pilórica es la fuerza con la que sale y lo que pasa después. Toca cada tipo para comparar.
La leche sale sin esfuerzo, en poca cantidad, escurriendo por la comisura o cayendo en el babero. Suele pasar al eructar o al moverlo. El bebé ni se inmuta, sube de peso normal y come tranquilo. No es un problema.
No
Nada. Es normal
El píloro es la válvula muscular que comunica el estómago con el intestino. En algunos bebés, ese músculo se engrosa durante las primeras semanas de vida hasta cerrar el paso. La leche entra al estómago pero no puede salir, así que el estómago se contrae con fuerza y la devuelve.
Nadie nace con ella: se desarrolla. Por eso el bebé come bien las primeras semanas y de pronto empieza a vomitar cada vez más, entre la tercera y la octava semana de vida. Es más frecuente en varones y en primogénitos.
Es una condición que se resuelve por completo con una cirugía corta. Lo único que importa es no retrasar el diagnóstico, porque un bebé que lleva días vomitando todo se deshidrata y pierde peso rápido.
La combinación de las primeras tres es prácticamente diagnóstica.
No escurre: sale disparado, a veces a medio metro. Y es leche, blanca o cortada, nunca verde ni amarilla.
Este es el dato que más orienta. Un bebé enfermo del estómago no quiere comer; este vomita todo y enseguida busca el pecho o el biberón con desesperación.
O incluso baja. Si en el control lo pesan y está por debajo de la vez anterior, con este cuadro, es una alerta clara.
Empieza con un vómito ocasional y en días llega a vomitar prácticamente todas las tomas.
Signo de deshidratación, junto con boca seca, llanto sin lágrimas y decaimiento.
A veces se ven ondas que cruzan el abdomen de izquierda a derecha después de comer: es el estómago intentando vaciarse.
Y una señal distinta que cambia todo: si el vómito es verde o amarillo, eso ya no es estenosis pilórica. El vómito con bilis en un recién nacido sugiere una obstrucción más abajo del intestino y es una urgencia inmediata. No esperes.
El diagnóstico es directo y no requiere estudios complicados.
Edad entre tres y ocho semanas, vómito de fuerza creciente sin bilis, hambre inmediata después y pérdida de peso. Con eso el diagnóstico ya se sospecha con fuerza.
Es el estudio que confirma. Mide el grosor y la longitud del músculo pilórico y da el diagnóstico con mucha precisión. Es rápido, no duele y no usa radiación.
Tan importante como el diagnóstico: los vómitos repetidos alteran las sales y el equilibrio del organismo. Hay que corregir eso antes de la cirugía.
Es una urgencia médica. El bebé no entra a quirófano de inmediato: primero se hidrata y se corrigen las alteraciones en sangre, que puede tomar horas. Operar a un bebé no corregido es peligroso.
La cirugía es elegante en su simpleza: no se retira nada ni se corta el paso de la leche. Se hace un corte a lo largo del músculo engrosado, sin atravesar la capa interna, y ese músculo se abre y libera el paso. El píloro queda funcionando.
Se puede hacer por laparoscopia, con incisiones diminutas, o por una incisión pequeña alrededor del ombligo que queda casi invisible. La elección depende del caso y del equipo.
Aquí hay un tema del que se habla poco y que le importa mucho a las mamás: cuándo puede volver a comer.
Durante años se acostumbró esperar bastantes horas antes de reiniciar la alimentación, con esquemas muy escalonados. La evidencia más reciente apunta a que alimentar antes es seguro en bebés bien seleccionados, acorta la estancia hospitalaria y reduce la angustia de la familia sin aumentar complicaciones.
El Dr. Geovani Martínez Ocampo presentó precisamente sobre este tema en el LV Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica: la alimentación temprana tras piloromiotomía. Es un ejemplo de por qué importa que quien opera esté al día en su especialidad y no solo repitiendo lo que se hacía hace veinte años.
Es frecuente que siga vomitando algunas tomas después de operado. El estómago estaba distendido y necesita recuperar su tono. No significa que la cirugía falló.
Según el esquema que se indique, a menudo pocas horas después. Se va aumentando según tolere.
Una vez que retiene, la ganancia de peso suele ser notable en pocas semanas.
Con laparoscopia son incisiones diminutas; con la periumbilical queda escondida en el ombligo.
Pasados los primeros días, si el vómito en proyectil persiste, hay que revisar.
Roja, caliente o con secreción. Es poco frecuente, pero se revisa pronto.
La buena noticia: la piloromiotomía es curativa. Una vez resuelto, no vuelve a pasar, no deja secuelas digestivas y el bebé hace vida completamente normal.
Esto no es un tema para agendar en tres semanas. Si tu bebé tiene entre tres y ocho semanas, vomita con fuerza y no sube de peso, necesita valoración hoy.
Tres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría, con experiencia en cirugía del recién nacido y del lactante.
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédulas 10402640 · 13632041 · 14117742
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédulas 10820853 · 12508258 · 14806775
Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
El Dr. Pájaro es un excelente médico: siempre está disponible para resolver cualquier duda, sin importar el canal, el día o la hora. La claridad con la que nos explicó todo fue fundamental para que decidiéramos realizar con él la cirugía de nuestro bebé.
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
Excelente atención, trato humano. Siempre al pendiente del paciente. No pudimos caer en mejores manos para la intervención de mi hijo. Lo recomiendo ampliamente.
Lo que preguntan las mamás con un bebé que no retiene.
Por la fuerza y por lo que pasa después. La regurgitación normal escurre sin esfuerzo y el bebé ni se inmuta. En la estenosis pilórica el vómito sale disparado, a veces a medio metro, y el bebé enseguida vuelve a tener hambre.
Eso último es lo más característico: un bebé enfermo del estómago no quiere comer; este vomita todo y busca el pecho con desesperación.
Entre las tres y las ocho semanas de vida, con más frecuencia alrededor de la cuarta o quinta. Nadie nace con ella: el músculo se engrosa progresivamente, por eso el bebé come bien las primeras semanas y de pronto empieza a vomitar cada vez más.
El reflujo devuelve leche sin tanta fuerza, muchas veces al acostarlo, y el bebé sigue subiendo de peso. La estenosis pilórica tiene vómito en proyectil, cada vez más frecuente, y el bebé deja de ganar peso o incluso baja.
Si tu bebé no está subiendo de peso, no lo atribuyas al reflujo sin que alguien lo revise.
Eso ya no es estenosis pilórica. El vómito con bilis en un bebé pequeño sugiere una obstrucción más abajo en el intestino y es una urgencia inmediata.
Ve a urgencias sin esperar. No es algo para observar en casa unas horas.
No. Es una urgencia médica, no quirúrgica. Primero se hidrata al bebé y se corrigen las alteraciones de sales que provocaron los vómitos repetidos, lo que puede tomar horas.
Operar a un bebé sin corregir eso es peligroso. Que el equipo insista en estabilizarlo antes es buena señal, no un retraso.
Se hace un corte a lo largo del músculo engrosado del píloro, sin atravesar la capa interna. El músculo se abre y libera el paso, y el píloro sigue funcionando. No se retira nada.
Puede hacerse por laparoscopia o por una incisión pequeña alrededor del ombligo. Dura entre 30 y 45 minutos.
Antes de lo que se acostumbraba. La evidencia más reciente apoya reiniciar la alimentación de forma temprana en bebés bien seleccionados, lo que acorta la estancia sin aumentar complicaciones.
El esquema exacto lo indica el cirujano según cómo esté el bebé. Es un tema en el que el Dr. Martínez Ocampo ha presentado trabajo en congreso nacional.
Casi nunca. Es frecuente que vomite algunas tomas los primeros días: el estómago llevaba semanas distendido y necesita recuperar su tono.
Lo que sí hay que reportar es que el vómito en proyectil persista con fuerza pasados los primeros días.
No. La piloromiotomía es curativa: una vez resuelto, no reaparece, no deja secuelas digestivas y el bebé hace vida completamente normal.
La ganancia de peso suele ser notable en las semanas siguientes.
No. No tiene que ver con la fórmula, con la lactancia ni con la técnica de alimentación. Es un engrosamiento del músculo pilórico cuya causa no se conoce del todo, con cierta tendencia familiar.
Muchas mamás llegan convencidas de que le dieron mal de comer. No es así.
Dr. Geovani Efraín Martínez Ocampo
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Ponente en el LV Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica sobre alimentación temprana tras piloromiotomía. Cédula profesional 10820853 · Pediatría 12508258 · Cirugía pediátrica 14806775.
Otras cosas que atendemos en el bebé pequeño.
Consulta de lunes a viernes, de 3:00 a 7:00 de la tarde. Cuarenta minutos por paciente.
—
Horarios disponibles
Selecciona un día del calendario para ver los horarios.
—
Al enviar se abre WhatsApp con tu solicitud escrita. Te confirmamos el horario en cuanto la recibamos.
Tus datos se usan solo para agendar y atender la consulta. Aviso de privacidad.