Solo frenillo corto
El prepucio se retrae sin problema, pero al hacerlo se siente un tirón por debajo y el glande se curva hacia abajo.
FrenuloplastiaEl prepucio baja sin problema, pero una banda tira y molesta. No es fimosis, no siempre se nota antes de la pubertad y casi nunca hace falta circuncidar para resolverlo.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
El frenillo es la banda de piel que une la parte de abajo del glande con el prepucio. Su función es ayudar a que el prepucio regrese a su posición. Cuando esa banda es más corta o menos elástica de lo normal, tira.
La diferencia con la fimosis es importante y se confunde todo el tiempo: en la fimosis el problema es el anillo del prepucio, que está estrecho y no deja que baje. En el frenillo corto el prepucio sí baja, pero al hacerlo la banda tensa jala el glande hacia abajo, lo curva y molesta.
Muchos frenillos cortos pasan desapercibidos en la infancia y solo se manifiestan en la pubertad, cuando el pene crece y la banda deja de dar de sí.
Distinguirlas cambia por completo el tratamiento. Y sí, pueden coexistir.
El prepucio se retrae sin problema, pero al hacerlo se siente un tirón por debajo y el glande se curva hacia abajo.
FrenuloplastiaEl prepucio no baja, o baja a medias, porque el anillo está estrecho. No hay tirón por debajo, hay un aro que aprieta.
Crema o cirugía del anilloAnillo estrecho y además banda corta. Es más frecuente de lo que parece y hay que resolver ambas cosas.
Se corrigen en el mismo actoPor qué importa: a un frenillo corto puro no se le resuelve nada con crema para fimosis, ni hace falta quitar el prepucio. Diagnosticarlo mal lleva a tratamientos que no funcionan o a circuncisiones que no hacían falta. Aquí está la guía de fimosis si crees que puede ser eso.
Son señales que casi siempre aparecen en la adolescencia, y que un chavo rara vez cuenta por iniciativa propia.
El prepucio baja, pero se siente una banda tensa por debajo que no cede.
Al retraer, la punta se curva hacia abajo por la tracción de la banda. Es el signo más característico.
Sobre todo durante la erección, cuando la tensión aumenta. Puede limitar la actividad sexual en adolescentes mayores.
Si la banda se rompe, sangra y duele. Cicatriza, pero la cicatriz queda más rígida y el problema empeora.
Retraer completamente para lavar resulta incómodo, lo que favorece irritación y balanitis.
Menos frecuente, pero cuando la banda tira mucho puede alterar la dirección del chorro.
Probablemente llegaste aquí solo, buscando en el celular, sin habérselo dicho a nadie. Está bien. Vale la pena que sepas cuatro cosas.
El frenillo corto es con lo que naciste. No es consecuencia de nada que hayas hecho, ni de masturbarte, ni de un golpe. Simplemente esa banda es más corta de lo habitual.
Es de los motivos de consulta más frecuentes en adolescentes varones. El médico que te atienda lo ha visto cientos de veces. No hay nada que te vaya a sorprender ni escandalizar a nadie.
Es una exploración de segundos. A partir de los 12 años puedes pedir hablar a solas con el médico parte de la consulta, y eso es normal y se respeta. Tus papás pueden entrar al final para lo práctico.
No es una cirugía grande y no implica quitarte el prepucio. Es un procedimiento corto que libera la banda y ya. Mucha gente vive años con molestia por no preguntar, y luego se arrepiente de no haberlo hecho antes.
Si te da pena decirlo en voz alta: puedes escribirnos tú directamente por WhatsApp y preguntar lo que quieras antes de agendar nada. Y si prefieres, enséñale esta página a tu mamá o a tu papá en lugar de explicarlo.
Preguntar en privado
Es lo contrario de una cirugía grande: se corta la banda tensa y se sutura en otra dirección, de modo que quede más larga. Nada se retira y el prepucio se conserva completo.
Un corte transversal sobre la banda y un cierre longitudinal. Ese cambio de dirección es el truco: gana longitud sin quitar tejido.
En adolescentes mayores puede hacerse con anestesia local. En niños o cuando el paciente prefiere no estar despierto, anestesia general breve. Se conversa antes.
Molestia un par de días, puntos reabsorbibles, higiene normal desde el día siguiente. Sin deporte de contacto una semana y sin actividad sexual unas semanas, según indicación.
No afecta la sensibilidad, ni el tamaño, ni la función. Solo quita la tensión que estaba causando el problema.
Si sospechas que tu hijo adolescente tiene esto, la conversación es la parte difícil. Cuatro cosas que ayudan.
Pasada la infancia, la exploración la hace el médico. Insistir en revisarlo en casa suele cerrar la conversación de golpe.
Un «oye, si algo te molesta o te duele ahí abajo, hay solución y es sencillo» abre la puerta sin obligarlo a explicar nada.
Dile que puede entrar solo a la consulta si prefiere. Saber eso de antemano hace que muchos acepten ir.
A veces es más fácil mandarle un enlace que tener la conversación. Esta página está escrita también para él.
Ni con hermanos, ni en la comida del domingo. Es información suya.
«No es para tanto» es la frase que hace que no vuelva a mencionarlo. Si le duele, le duele.
Es breve, respetuosa y muchas veces termina con el diagnóstico claro el mismo día.
Tres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría. Atendemos pacientes hasta los 17 años.
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
El Dr. Alejandro es una persona sumamente preparada, además de que logra explicar de la mejor forma los diagnósticos y tratamientos disponibles. Siempre está pendiente de la evolución de sus pacientes sin importar el horario y día de la semana.
La mejor atención profesional y calidez con su paciente. Totalmente abierto a explicar y esclarecer cualquier duda en todo momento. Hoy tenemos a un profesional de la salud al que sabemos podemos recurrir en cualquier momento.
Excelente doctor con la mejor disposición de atenderte. Muy buen ser humano. Es muy claro al explicar y está muy atento a mi seguimiento.
Lo que preguntan, casi siempre en privado.
La señal más característica: al retraer el prepucio, la punta se curva hacia abajo por la tracción de una banda tensa que se siente por debajo. También hay molestia o dolor, sobre todo durante la erección.
Ojo con la diferencia: si el prepucio directamente no baja, eso es fimosis, no frenillo corto. En el frenillo corto el prepucio sí baja, pero tira.
No. En la fimosis el problema es el anillo del prepucio, que está estrecho y no deja que baje. En el frenillo corto el prepucio sí baja, pero la banda de abajo tira y curva el glande.
Pueden coexistir, y en ese caso se corrigen ambas cosas en el mismo acto.
Casi nunca. El frenillo corto se resuelve con una frenuloplastia, que libera la banda conservando el prepucio completo. No se retira nada.
Solo se plantea circuncisión si además hay una fimosis con cicatriz que también requiera cirugía.
Se hace un corte transversal sobre la banda tensa y se cierra en sentido longitudinal. Ese cambio de dirección gana longitud sin quitar tejido.
Dura entre 15 y 30 minutos, es ambulatoria, y los puntos se reabsorben solos.
Depende de la edad y de lo que prefiera el paciente. En adolescentes mayores puede hacerse con anestesia local. En niños, o cuando el paciente prefiere no estar despierto, se usa anestesia general breve.
Se conversa antes y la preferencia del adolescente cuenta.
Presión suave con una gasa limpia durante unos minutos suele detener el sangrado. Si no cede, hay que acudir.
Aunque cicatrice solo, vale la pena revisarlo después: la cicatriz que queda es más rígida que el tejido original, así que el frenillo suele quedar todavía más corto y el problema empeora con cada episodio.
No. La frenuloplastia solo libera la tensión de la banda. No cambia el tamaño, no altera la sensibilidad y no afecta la función.
Cuando da síntomas, que casi siempre es en la pubertad o después. Antes de esa edad rara vez molesta, porque la banda todavía da de sí.
No es urgente. Se programa cuando al paciente y a la familia les acomode.
Siendo menor de edad necesita venir acompañado, pero a partir de los 12 años puede estar parte de la consulta a solas con el médico si lo prefiere. Eso es normal y se respeta.
El acompañante entra para lo práctico: el plan, la cotización y los consentimientos.
Molestia un par de días, que se maneja con analgésico. Higiene normal desde el día siguiente. Sin deporte de contacto una semana.
En adolescentes con vida sexual activa, se indica abstinencia unas semanas mientras cicatriza. Se dice de forma clara y sin rodeos en la consulta.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
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