Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
En un bebé puede ser solo fiebre. En un niño más grande, ardor y ganas de ir al baño a cada rato. Y cuando se repite, el problema casi nunca es la bacteria: es lo que la está dejando entrar.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
Esta es la razón por la que tantas infecciones urinarias se diagnostican tarde en bebés: no se parecen en nada a lo que uno espera. Elige la edad de tu hijo.
A esta edad no hay ardor ni urgencia que el bebé pueda contar. La infección urinaria se manifiesta como un cuadro general, y por eso la regla es clara: ante fiebre sin causa aparente en un menor de dos años, hay que analizar la orina.
Señal clave: fiebre sin foco
Aquí se cometen los errores que después cuestan meses de antibióticos innecesarios. Son tres reglas.
Una vez que empieza el antibiótico, el cultivo puede salir negativo aunque sí hubiera infección. Sin cultivo previo no se sabe qué bacteria era ni si el antibiótico elegido servía. Se toma la muestra y luego se inicia el tratamiento.
En un niño que ya controla esfínteres, chorro medio con la zona limpia. En un bebé que usa pañal, la bolsa recolectora tiene muchísimos falsos positivos: si sale alterada, hay que confirmar con una muestra tomada por sonda o punción. Tratar por una bolsa contaminada es de los errores más comunes.
En niñas, muchas «infecciones de repetición» son en realidad vulvovaginitis por jabón, ropa apretada o traje de baño húmedo. Arde igual al orinar, pero el urocultivo sale negativo y el tratamiento es completamente distinto.
No es lo mismo una infección en la vejiga que una que subió al riñón. La diferencia práctica es una: la fiebre.
La infección está en la vejiga. Molesta pero no daña el riñón.
La infección subió al riñón. Esta sí puede dejar cicatriz.
Por qué importa la distinción: una pielonefritis en un niño pequeño puede dejar una cicatriz permanente en el riñón. Por eso toda infección urinaria con fiebre alta en un menor de dos años se estudia después, aunque el niño se haya curado sin problemas.
Tres o más en un año, o una sola con fiebre alta en un bebé, significan que hay que buscar la causa. Dar otro antibiótico sin investigar solo cambia la fecha de la siguiente.
La causa número uno y la más ignorada. Un recto lleno presiona la vejiga, impide que se vacíe del todo y la orina estancada se infecta. Muchos niños van al baño diario pero vacían incompleto, así que nadie sospecha.
Niños que se aguantan toda la mañana, que orinan de prisa entre clase y clase, o que lo hacen en mala postura sin apoyar los pies. La vejiga no se vacía bien y lo que queda dentro se infecta.
La orina regresa de la vejiga hacia el riñón por una válvula que no cierra bien. Eso lleva bacterias hacia arriba y es lo que convierte una cistitis en pielonefritis. Se busca con una cistografía cuando hay indicación.
Duplicación del sistema, obstrucciones, hidronefrosis. Menos frecuentes, pero se descartan con ultrasonido cuando el patrón de infecciones lo justifica.
No toda infección urinaria necesita estudios, y pedirlos de rutina expone a los niños a procedimientos innecesarios. Estos son los criterios que usamos.
| Situación | Ultrasonido | Cistografía | Por qué |
|---|---|---|---|
| Primera cistitis sin fiebre, niño mayor | No de rutina | No | Riesgo bajo de anomalía de fondo |
| Primera infección con fiebre, menor de 2 años | Sí | Según hallazgos | Es la edad de mayor riesgo de cicatriz renal |
| Infecciones que se repiten | Sí | Sí | Hay que buscar reflujo o malformación |
| Ultrasonido prenatal alterado | Sí | Sí | Ya había un hallazgo previo que seguir |
| Mala respuesta al tratamiento | Sí | Según el caso | Puede haber obstrucción o absceso |
Sobre la cistografía: es el estudio que muestra si la orina regresa hacia el riñón. Requiere colocar una sonda y es incómodo, así que no se pide sin una razón concreta. Cuando corresponde hacerlo, te explicamos exactamente en qué consiste antes de programarlo.
Casi todo lo que funciona de verdad tiene que ver con dos cosas: vaciar bien la vejiga y no estar estreñido.
Con horario, sin esperar a tener ganas. Aguantarse es lo que más favorece las infecciones.
Sentado, con los pies apoyados en el piso o en un banquito, y sin levantarse a los diez segundos. Vaciar completo es la clave.
Fibra, agua y horario fijo. Si sospechas que no vacía completo, dilo en la consulta aunque vaya todos los días.
Suficiente en la mañana y a mediodía. Orina más diluida y más frecuente arrastra mejor.
En niñas, enseñárselo en cuanto empiezan a hacerlo solas.
Ni baños de burbujas. Irritan la zona y favorecen tanto la vulvovaginitis como las infecciones.
Si vienes porque tu hijo lleva varias infecciones, esto es lo que vamos a hacer distinto.
Tres cirujanos pediatras del Instituto Nacional de Pediatría, con enfoque en la causa de fondo y no solo en el antibiótico.
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Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
Excelente médico, amable, cordial y con alta calidad humana, y sobre todo con mucho conocimiento en su área. Tenía muchas dudas sobre el padecimiento de mi pequeño y tuvo la paciencia de resolver todas mis dudas paso a paso y darle el seguimiento necesario.
La mejor atención profesional y calidez con su paciente. Totalmente abierto a explicar y esclarecer cualquier duda en todo momento. Hoy tenemos a un profesional de la salud al que sabemos podemos recurrir en cualquier momento.
Las dudas de familias que ya van por la tercera infección.
En menores de dos años casi nunca hay ardor ni urgencia. Lo que se ve es fiebre sin causa aparente, irritabilidad, vómito, rechazo del alimento, mala ganancia de peso u orina con mal olor.
La regla es sencilla: ante fiebre sin foco en un bebé, hay que analizar la orina. Es de las causas más frecuentes y de las que más se pasan por alto.
Porque una vez iniciado el antibiótico, el cultivo puede salir negativo aunque sí hubiera infección. Sin él no se sabe qué bacteria era ni si el antibiótico elegido era el correcto.
Se toma la muestra primero y luego se inicia el tratamiento, sin esperar el resultado. No hay que retrasar el antibiótico, solo tomar la muestra antes.
Para descartar sirve: si sale limpia, muy probablemente no hay infección. Para confirmar no, porque tiene muchísimos falsos positivos por contaminación de la piel.
Si la bolsa sale alterada, lo correcto es confirmar con una muestra tomada por sonda antes de tratar. Tratar por una bolsa contaminada es de los errores más comunes.
La cistitis es infección de la vejiga: ardor, urgencia, ir muchas veces, sin fiebre o con muy poca. La pielonefritis es cuando la infección sube al riñón: fiebre alta, dolor en el costado, malestar general.
Importa porque la pielonefritis en un niño pequeño puede dejar cicatriz en el riñón. Por eso toda infección con fiebre alta en menores de dos años se estudia después.
Tres o más en un año, o dos con fiebre, o una sola con fiebre alta en un menor de dos años. Cualquiera de esos escenarios amerita buscar la causa de fondo.
Dar otro antibiótico sin investigar solo cambia la fecha de la siguiente infección.
Es la causa oculta número uno. Un recto lleno presiona la vejiga, impide que se vacíe completamente y la orina que se queda dentro se infecta.
Muchos niños van al baño todos los días pero vacían incompleto, así que los papás no sospechan. Tratar el estreñimiento resuelve una buena parte de los casos.
Es cuando la orina regresa de la vejiga hacia el riñón porque la válvula que debería impedirlo no cierra bien. Eso lleva bacterias hacia arriba y convierte una cistitis en pielonefritis.
Se busca con una cistografía. Muchos casos leves mejoran solos con el crecimiento y solo requieren vigilancia; los severos pueden necesitar cirugía.
No. Una primera cistitis sin fiebre en un niño mayor no requiere estudios de rutina.
Sí se pide ante la primera infección con fiebre en menores de dos años, ante infecciones que se repiten, si hubo un hallazgo en el ultrasonido del embarazo, o si no responde bien al tratamiento.
La evidencia en niños es débil y no sustituye nada. No hace daño, pero no es tratamiento ni prevención confiable.
Lo que sí funciona: ir al baño cada dos o tres horas, vaciar completo sin prisa y con los pies apoyados, tomar suficiente agua durante el día y tratar el estreñimiento.
En niñas, lo más probable es vulvovaginitis: irritación de la zona por jabones perfumados, baños de burbujas, ropa apretada o traje de baño húmedo por horas. Arde igual al orinar pero no hay infección urinaria.
El tratamiento es completamente distinto y no lleva antibiótico. Muchas niñas pasan años tomando antibióticos que no necesitaban por esta confusión.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
Lo que hay detrás de las infecciones que se repiten.
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