Distal
El orificio está cerca de la punta o en el surco. Es el más frecuente, con diferencia: representa la mayoría de los casos. Suele haber poca o ninguna curvatura.
Una sola cirugíaEl orificio de la orina no está en la punta. Se corrige con cirugía y los resultados son buenos, pero hay una condición: quien opere debe hacerlo con frecuencia. Y hay algo que no debe pasar antes.
Revisado porDr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédula profesional 10402640 · Formado en el Instituto Nacional de Pediatría
Durante el desarrollo, la uretra se forma como un canal que se va cerrando desde la base del pene hacia la punta. Cuando ese cierre no se completa, el orificio por donde sale la orina queda en un punto más atrás de lo normal. Eso es el hipospadias.
Suele venir acompañado de otras dos cosas: el prepucio incompleto, con aspecto de capucha porque solo cubre la parte de arriba, y a veces una curvatura del pene hacia abajo que se llama chordee. Las tres se corrigen en la misma cirugía.
Es una de las malformaciones congénitas más frecuentes en varones: aparece en cerca de 1 de cada 200 a 300 recién nacidos.
Si a tu bebé le diagnosticaron hipospadias, no debe circuncidarse. Ni por costumbre familiar, ni por decisión religiosa, ni porque en el hospital lo ofrezcan de rutina.
La razón es concreta: el prepucio de ese bebé es el material con el que se va a reconstruir la uretra. Es piel delgada, elástica, bien irrigada y del mismo sitio. Si se retira, el cirujano tiene que buscar tejido en otra parte, a veces de la mucosa de la boca, y la cirugía se vuelve más compleja, con más riesgo de complicaciones.
Díselo al pediatra, al ginecólogo y a quien haga falta. Es de las pocas cosas de esta página que no admiten matiz.
Consultar antes de decidirSe clasifican por qué tan atrás quedó el orificio. Eso determina la complejidad de la cirugía, si se resuelve en uno o dos tiempos, y qué esperar de la recuperación.
El orificio está cerca de la punta o en el surco. Es el más frecuente, con diferencia: representa la mayoría de los casos. Suele haber poca o ninguna curvatura.
Una sola cirugíaEl orificio está a lo largo del cuerpo del pene. La reconstrucción es más larga y la curvatura suele ser más marcada, así que hay que corregirla en el mismo acto.
Uno o dos tiemposEl orificio está cerca de la base o en el escroto. Es el menos frecuente y el más complejo. Muchas veces se resuelve en dos cirugías separadas por varios meses.
Dos tiempos habitualmenteCuando hay que estudiar más: un hipospadias proximal acompañado de testículos no descendidos requiere descartar alteraciones del desarrollo sexual antes de operar. Es poco frecuente, pero es una valoración que no se salta.
La ventana habitual va de los 6 a los 18 meses de edad, y no es arbitraria.
El pene todavía es muy pequeño y la anestesia en un bebé de pocos meses tiene más consideraciones. Hay poco que ganar operando antes.
El niño todavía usa pañal, lo que facilita muchísimo el manejo de la sonda y los cuidados. Y no tiene memoria consciente del procedimiento ni de la zona, que es una ventaja real.
Se opera a cualquier edad si no se hizo antes. Solo que los cuidados son más complicados con un niño que ya camina y ya entiende, y hay que trabajar más el aspecto emocional.
Un paso previo frecuente: en algunos casos se aplican unas dosis de hormona antes de la cirugía para que el pene y el tejido crezcan un poco. Eso mejora las condiciones técnicas, sobre todo en los casos proximales.
Esta cirugía es de las que más dependen de la experiencia de quien la hace. Un mismo hipospadias distal puede terminar en un resultado impecable o en una fístula que requiere reoperación, según las manos. Nadie se ofende por estas preguntas, y quien se ofenda ya te contestó.
Es la pregunta que más correlaciona con el resultado. La corrección de hipospadias tiene una curva de aprendizaje larga y los mejores resultados están en quienes lo hacen con regularidad, no de vez en cuando.
No hay un número mágico, pero un cirujano que opera varios al año y da seguimiento a sus propios pacientes está en otra categoría que quien hace uno cada tanto.
Existen varias técnicas y la elección depende del tipo, de la curvatura y de la calidad del tejido. Lo importante no es el nombre de la técnica, sino que te puedan explicar por qué esa y no otra en el caso de tu hijo.
Los distales se resuelven casi siempre en una sola cirugía. Los proximales muchas veces requieren dos, separadas por varios meses.
Que te lo digan desde el principio evita la sorpresa de enterarte después de que falta otra cirugía. Un plan honesto de dos tiempos es mejor que uno optimista de un solo tiempo que termina en reoperación.
La fístula es la complicación más frecuente: un pequeño orificio por el que se escapa orina antes de la punta. Ocurre en un porcentaje de casos incluso en las mejores manos, sobre todo en los proximales.
Un cirujano que te dice "a mí nunca me ha pasado" no está siendo exacto. Uno que te da un rango y te explica qué haría si ocurre, sí.
Hay dos caminos: reconstruirlo para que quede con aspecto normal, o usarlo completo en la reconstrucción de la uretra y dejar el pene circuncidado. Ninguno es mejor por definición.
Lo que importa es que la decisión se converse contigo antes de la cirugía y no se tome en el quirófano sin avisarte.
El posoperatorio incluye una sonda o tutor durante días y hay dudas que surgen fuera de horario. Pregunta si vas a tener un número directo con el cirujano o si vas a llamar a un conmutador.
En una cirugía con este manejo posoperatorio, la disponibilidad forma parte del tratamiento.
Es más largo que el de otras cirugías pediátricas y conviene saberlo antes, para organizarse.
Un tubito delgado que mantiene la uretra nueva abierta mientras cicatriza. Se retira en consultorio y no requiere anestesia.
Un truco práctico: el pañal interior recoge la evacuación y el exterior sostiene la sonda. Te enseñamos cómo.
Los primeros días, sin esperar a que se queje. Y a veces un medicamento para relajar la vejiga.
Es esperado la primera semana. El aspecto definitivo tarda meses en asentarse: no juzgues el resultado a los quince días.
Ni caballitos, ni andaderas, ni triciclos, por algunas semanas.
También si el chorro se vuelve muy delgado o gotea por otro sitio.
El objetivo de la cirugía no es solo estético.
Ocurren en un porcentaje de casos y tienen solución.
El seguimiento es largo y eso es normal: se revisa al mes, a los meses y después de forma anual, incluso hasta la pubertad. Algunas complicaciones aparecen años después, cuando el niño crece, y por eso no se da de alta a los seis meses.
Si acaban de decírtelo en el hospital, esta consulta sirve para entender qué tiene tu hijo y qué sigue.
Tres cirujanos pediatras formados en el Instituto Nacional de Pediatría, el centro de referencia nacional en cirugía y urología infantil. Dos de ellos con alta especialidad en urología pediátrica.
Cirujano pediatra · Urología pediátrica
Cédulas 8305921 · 10993625 · 12486876
Cirujano pediatra · Alta especialidad en urología pediátrica
Cédulas 10402640 · 13632041 · 14117742
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Cédulas 10820853 · 12508258 · 14806775
Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
El Dr. Pájaro es un excelente médico: siempre está disponible para resolver cualquier duda, sin importar el canal, el día o la hora. La claridad con la que nos explicó todo fue fundamental para que decidiéramos realizar con él la cirugía de nuestro bebé.
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
Excelente médico y excelente ser humano, recomiendo ampliamente al doctor Alejandro, ya que ha sido pieza fundamental en la mejoría de mi hija. Con nada del mundo podremos pagar todo lo que el doctor ha hecho por nosotros.
Lo que más nos preguntan cuando llega este diagnóstico.
No. El prepucio de ese bebé es el material con el que se va a reconstruir la uretra: piel delgada, elástica, bien irrigada y del mismo sitio.
Si se retira, hay que buscar tejido en otra parte, a veces de la mucosa de la boca, y la cirugía se vuelve más compleja con más riesgo de complicaciones. Avísale al pediatra y a quien haga falta.
La ventana habitual es entre los 6 y los 18 meses. A esa edad el niño todavía usa pañal, lo que facilita el manejo de la sonda, y no tiene memoria consciente del procedimiento.
Se puede operar después si no se hizo antes, solo que los cuidados se complican con un niño que ya camina.
Los hipospadias distales, que son la mayoría, se resuelven casi siempre en una sola cirugía. Los proximales muchas veces requieren dos tiempos separados por varios meses.
Pide que te lo digan desde la primera consulta. Un plan honesto de dos tiempos es mejor que uno optimista que termina en reoperación.
Es la complicación más frecuente: un pequeño orificio por el que se escapa orina antes de llegar a la punta. Ocurre en un porcentaje de casos incluso en manos expertas, sobre todo en los proximales.
Se corrige con una segunda cirugía, que suele ser más sencilla que la primera. Se espera unos meses a que el tejido cicatrice bien antes de reoperar.
Ese es justamente uno de los objetivos de la cirugía, junto con dejar el pene recto y con aspecto lo más normal posible. En la gran mayoría de los casos se logra.
El hipospadias corregido no afecta la función sexual ni la fertilidad en la gran mayoría de los casos. Lo que sí importa es que la curvatura quede bien corregida, porque una curvatura significativa residual sí puede dar problemas en la vida adulta.
Por eso el seguimiento se extiende hasta la pubertad: es cuando se puede evaluar el resultado definitivo.
En la mayoría no se identifica una causa. Hay un componente familiar: si el papá o un hermano tuvo hipospadias, la probabilidad es mayor, pero eso no significa que se herede de forma directa.
No tiene que ver con algo que la mamá hizo o dejó de hacer durante el embarazo.
Un hipospadias distal aislado, en un bebé sano con ambos testículos descendidos, no requiere estudios especiales más allá de los preoperatorios habituales.
Cuando el hipospadias es proximal y además hay testículos no descendidos, sí hay que estudiar más antes de operar para descartar alteraciones del desarrollo sexual.
Unos días, según el tipo y la técnica. Es un tubito delgado que mantiene la uretra nueva abierta mientras cicatriza y se retira en consultorio, sin anestesia.
Mientras la trae, se usa la técnica del doble pañal: el interior recoge la evacuación y el exterior sostiene la sonda. Te enseñamos cómo antes del alta.
Años. Se revisa al mes, después a los meses y luego de forma anual, incluso hasta la pubertad.
Algunas complicaciones aparecen mucho después, cuando el niño crece y el pene cambia de tamaño. Por eso no se da de alta a los seis meses, y si un cirujano te dice que ya no hay que volver, vale la pena preguntar por qué.
Dr. Arturo Javier Cavazos Castro
Cirujano pediatra con alta especialidad en urología pediátrica, formado en el Instituto Nacional de Pediatría. Cédula profesional 10402640 · Pediatría 13632041 · Cirugía pediátrica 14117742.
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